Al DNP se le cayó el internet, jamás lee los mensajes

2022-04-11 Leer en voz alta

Informe: El Sisbén IV, ciudadanía y redes sociales – Confusión, información y tácticas de conocimiento

La información sobre cómo la nueva versión del Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales, Sisbén IV, clasifica a las personas, es difícil de conseguir y poco clara para quienes aspiran a accederlos. Esta problemática ha dado lugar a un ecosistema de información paralela en redes sociales donde la comunidad hace preguntas y expresa sus quejas a un sistema de oídos sordos.

Este informe de nuestra Línea Autonomía y Dignidad: El Sisbén IV, ciudadanía y redes sociales – Confusión, información y tácticas de conocimiento, estudia las redes sociales para entender cómo circula la información y qué debería estar haciendo el Estado para brindar una mejor información de una manera accesible y clara.

El Sisbén IV, la más reciente versión del Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales, se creó sobre la suposición de que muchas personas que hacían parte de esta base de datos habían mentido en la encuesta para conseguir una clasificación más baja y así sacar provecho del sistema. Es decir, el nuevo sistema de clasificación se diseñó asumiendo que mucha gente se había “colado” en la lista y que debía ser identificada para expulsarla. 

Este punto de partida para el Sisbén IV no sólo es problemático porque la política pública fue diseñada partiendo de la mala fe de las posibles personas beneficiarias y asumiendo una actitud paternalista frente a esta población, sino porque implicó que el sistema de clasificación tendría que ser secreto. La postura del DNP para diseñarlo fue que si las posibles personas beneficiarias conocen el sistema, entienden el algoritmo y comprenden de dónde viene la clasificación que recibieron, se van a aprovechar de esta información para buscar sacar una tajada más grande. 

Naturalmente, esta asimetría de información entre las entidades públicas y la población a la que simultáneamente atienden y le esconden información básica sobre el sistema de clasificación, produce muchas dudas en los posibles beneficiarios. 

Este informe, elaborado por el El Laboratorio en métodos digitales e inventivos de la Universidad del Rosario (DisorLAB) para la fundación Karisma, usa métodos digitales y de análisis de discurso de diferentes redes sociales en el país para estudiar cómo la población afectada por el sistema de clasificación del Sisbén IV hace frente a esa asimetría en la información. 

DisorLAB hizo, por una parte, un análisis automatizado de texto basado en análisis de redes sociales y, por otra, un análisis discursivo de los comentarios e interacciones de los diferentes usuarios de estas plataformas respecto al Sisbén. La metodología permite ver una gran cantidad de datos agregados que, de otra forma, parecerían simples quejas individuales o desahogos que quedan inatendidos. En ese sentido, este análisis permite ver la sistematicidad de la falta de información y las estrategias que la comunidad ha desarrollado para superarla.

El documento muestra, sobre todo, la necesidad que tienen los ciudadanos de

información clara, la incapacidad del Estado para proveerla y las estrategias de las personas para conseguirla a través de grupos de Facebook o de Whatsapp. Y aunque estos esfuerzos suplen parte de las necesidades de información de las personas, no hay que olvidar que surgen de una responsabilidad que corresponde al Estado, que este no está atendiendo y que, por su omisión, ha quedado sobre ellas.

En un contexto de pandemia mundial y de necesidades sociales exacerbadas, no sorprende encontrar que hay muchas inconformidades con la dificultad para conseguir una nueva encuesta de clasificación, más aún cuando para un número importante de personas la pandemia sí cambió las condiciones de vida y la reclasificación es de hecho necesaria. 

Al mismo tiempo, el análisis también muestra cómo es que la estrategia del Gobierno de asumir de entrada que las personas van a mentir, ensucia aún más la información, pues lo que se percibe públicamente es que las condiciones se hicieron más estrictas y esto, a su vez, motiva a que las posibles personas beneficiarias exageren más sobre la precariedad de sus condiciones en las encuestas por miedo a perder los beneficios. 

Este sistema oscuro de clasificación y la reticencia del Estado a entregar información clara además implica que la medición del Sisbén es imprecisa y no sirve adecuadamente para caracterizar las necesidades de la población. Más bien ha tornado al Sisbén en un sistema de control -por medio de la asimetría de la información y mediante el miedo a ser excluido de los programas sociales del Estado- sobre una población particularmente vulnerable que, además, cada vez tiene mayores incentivos para mentir y tratar de sacar provecho. 

En este informe hay algunas claves para pensar una base de datos que no trate a las personas que podrían ser beneficiarias de los programas con paternalismo y que no parta de la base de que mienten, obligándolos, cada vez más, a mentir. Puedes leerlo completo aquí:


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