El rol de Karisma en la segunda vuelta presidencial en Colombia

2022-06-03 Leer en voz alta

Por : Carolina Botero 

Directora Fundación Karisma 

Desde 2018 en Fundación Karisma estamos haciendo veeduría a la tecnología que se usa en los procesos electorales del país. Buscamos que  sea confiable, que cualquier persona pueda entender su rol en los resultados y que pueda creer que su voz fue escuchada para definir quién gobernará.

Parte de este proceso  también nos embarca en acciones para aumentar la transparencia, para que haya más información pública que permita que la ciudadanía participe y adelante  ejercicios de control y de veeduría. 

De otra parte, como en las elecciones elegimos colectivamente a quienes van a dirigirnos y una de las garantías de que aceptemos los resultados con tranquilidad es que confiemos en que el proceso electoral garantiza la integridad de nuestros votos. Es decir, que confiemos en que cada voto se contó hasta el final en el sentido en que fue depositado.

Como hemos estado haciendo hasta ahora, para la segunda vuelta Karisma estará mirando si hay información pública del proceso, si se puede entender lo que sucede y cómo sucede, si hay mecanismos para que más personas puedan comprobar cómo funciona la tecnología, cuáles son los resultados y si se puede hacer análisis libremente con ellos. También nos interesa comprender si hay restricciones entre las candidaturas para hacer llegar su mensaje. Eso es lo que estamos mirando en Karisma en temas de elecciones.

Creemos que si las personas pueden participar se sienten parte del proceso y fortalecen su voz, se genera confianza.

El contexto en que empezamos la veeduría de 2022

Valdría la pena recordar que si hubiese sido por el Registrador Vega, en estas elecciones habríamos estrenado el voto electrónico y por internet. Esa fue una de sus grandes apuestas durante la reforma al Código electoral, que desde muchas esquinas advertimos era una mala idea. 

El voto por internet fue descartado y el voto electrónico pasó pero,  en la versión aprobada en el Congreso, no sería usado en 2022 y tendría trazabilidad física. Al final el código se cayó en la Corte Constitucional y de volver a presentarse esperamos que lo sucedido este año haya dejado varias lecciones en lo que tiene que ver con incorporación de tecnología al proceso electoral.

Si bien, la apuesta inicial de Vega era muy alta, en 2022 no pudo desplegarla pero aún así estiró sus facultades lo más que pudo para aumentar el uso de tecnología en las elecciones. Sin pensar en la especial complejidad y tensión de unos comicios legislativos, aumentó los desafíos tecnológicos y se lanzó al agua.

En 2022 la Registraduría decidió, por ejemplo, realizar inscripciones de cédulas por internet, continuar con la autenticación biométrica de las personas votantes y agregarla para quienes inscribieron su candidatura y para autenticar a las personas que sirvieran de jurado. La Registraduría también desarrolló aplicaciones para testigos y delegados y, sobre todo, decidió cumplir sin anestesia con el fallo del Consejo de Estado de 2018 en el que el Alto tribunal reconoció que un sabotaje afectó al partido MIRA en 2014, señaló que vulnerabilidades en el software de escrutinio pudieron afectar la integridad de los votos a favor de ese partido y ordenó a la Registraduría adquirir el software de escrutinios para el Consejo Nacional Electoral. 

La orden del Consejo de Estado era necesaria y muy esperada, pero se opacó por el afán e improvisación con que actuó la Registraduría que además anuló la participación pública en la definición de cómo sería el diseño de ese proceso y quién y cómo lo haría. En 2022 la Registraduría sin pilotos, sin capacidad propia en el CNE y en una contratación express en diciembre pasado compró el software y lo desplegó.

Esta improvisación contribuyó a los problemas que la Registraduría tuvo en las elecciones de marzo de 2022, que venían también adobadas con narrativas de fraude justificadas precisamente por los hallazgos del proceso del MIRA. 

Como hemos insistido, que el proceso siga dejando trazabilidad física en todas sus fases es lo que permite explicar las diferencias entre preconteo y escrutinio que fueron lo que más desconfianza creó. En todo caso, a estas alturas también podemos decir que las fallas en marzo no pueden explicarse exclusivamente -como lo pretende el Registrador- en los errores humanos (intencionales o no) de quienes actuaron como jurados en esas elecciones.

Como las elecciones presidenciales son más sencillas y se hicieron ajustes derivados de lo sucedido en marzo, incluyendo más y mejor información desde la Registraduría, lo sucedido el pasado domingo permitió recuperar la confianza en el órgano electoral. 

En la antesala de la segunda vuelta presidencial hay una situación anímica por parte de la opinión pública, más favorable y más confiada con respecto a la Registraduría que la que había en marzo pasado. Este es un capital importante ya que esa segunda vuelta se disputará en un ambiente caldeado. Podemos anticipar una votación disputada y es posible que quien gane lo haga con una diferencia no muy representativa que volverá a poner en entredicho la confianza en la integridad del proceso y, una vez más, va a ser necesario tener mucha información para defender esa integridad y que las personas acepten el resultado.

Lo que haremos en Karisma

Creemos que los cambios o ajustes que se harán en materia de tecnología en las próximas semanas ya serán pocos. En línea con la mentalidad de la Registraduría que, por ejemplo, acepta argumentos de propiedad intelectual y confidencialidad como justificación para impedir el control ciudadano, creemos que en las tres semanas que quedan para la segunda vuelta es poca la información adicional que tendremos sobre ella, mientras tanto hemos advertido que hay poca claridad sobre cómo funciona y qué rol cumple la tecnología. 

Siendo las elecciones la base de la democracia, desde Karisma consideramos que nuestro papel es el de ofrecer información para comprender lo que sucede en el proceso y también para animar a las personas a tomar decisiones sobre su participación en el proceso de manera informada. En Karisma creemos que para la segunda vuelta electoral -más que la veeduría- es la pedagogía sobre el papel de la tecnología en el proceso electoral lo que más se necesitará, por eso hemos decidido enfocar nuestros recursos y definir éste como nuestro rol para las elecciones del 19 de junio. 

Con el propósito de ofrecer más información durante este periodo previo a la segunda vuelta, nos concentramos en cinco acciones principales para promover y encontrar mecanismos para favorecer la  transparencia y para proteger la integridad de nuestros votos: 

  1. Les contaremos lo que sabemos sobre el uso de biometría, sobre todo lo que pasó durante la inscripción de cédulas.
  2. Analizaremos lo qué pasó en las elecciones legislativas en redes sociales con la violencia digital contra las mujeres candidatas.
  3. Desde que empezamos a hacer veeduría de las elecciones hemos visto cómo la mejor forma de veeduría ciudadana y partidista es haciendo control de los datos que nos da la tecnología incorporada al proceso. Estos datos comparados con las evidencias físicas es lo que ha permitido garantizar el control y dar confianza a pesar de la ausencia de otros controles, pero, ¿qué más nos cuentan estos datos? En Karisma vamos a mirarlos y les diremos lo que encontremos.
  4. Un tema no menos importante que va paralelo a las elecciones y que será el siguiente en la agenda el 20 de junio es la transición, la transición digital y cómo la hará el gobierno de Duque a quien resulte elegido.
  5. Para finalizar, les compartiremos nuevos contenidos informativos para explicar nuestros hallazgos como observadoras durante 2022, es decir, les contaremos lo que ya sabemos de la tecnología que se usa para el preconteo y escrutinio. Esperamos que cada vez más las personas entiendan mejor cómo se cuenta el voto en Colombia.

En Karisma reconocemos el valor de las mujeres en la sociedad, su derecho a participar en las decisiones democráticas y la importancia de proteger los derechos de todas las personas en medio de su diversidad. 

A unos días de que se defina el liderazgo en el gobierno de Colombia -con acento femenino-, seguiremos participando, entendiendo y haciendo control a la tecnología en el ejercicio democrático, para fortalecer las garantías de integridad y transparencia de las elecciones y buscando entender si existe y cómo la violencia contra determinadas candidaturas en razón a su género. Les estaremos contando. 

Les invitamos a seguir, a compartir y a participar de este proceso con sus comentarios, opiniones y reflexiones.

¡Elecciones 2022: La integridad y la transparencia  generan confianza!

Si tienes alguna inquietud sobre el tema de este informe, puedes enviar un correo a investigadorparticipacion@karisma.org.co.


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